Diario de Nada o casi Todo

jueves, abril 20, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (IV)


ABRIL 2017 



A raíz del atentado terrorista de Estocolmo de hace unos días, en una de esas constantes, reiterativas, recalcitrantes y cansinas tertulias que proliferan de una forma enfermiza en las televisiones y radios, un tertuliano de cuyo nombre no puedo –o no quiero-, acordarme, preguntado por su opinión con respecto a las medidas a tomar, dijo: hay que crear una normativa que restrinja la circulación de los camiones… A lo que el moderador de la tertulia adujo: pero es que el camión fue robado, por lo que cualquier normativa… A lo que el tertuliano añadió: pues reforzar la seguridad de las  cabinas de los camiones…

Y si el moderador hubiese continuado, el tertuliano habría generado algún estúpido argumento más.

No voy a debatir ahora sobre el terrorismo, ni argumentar con hipótesis absurdas para sentar mis argumentos para acabar con tamaña lacra. Creo, sencillamente, que, como en el caso de muchos otros grandes y no tan grandes males de nuestra sociedad global, el origen está en la desigualdad y la perversa geo-estrategia de las potencias dominantes.

A lo que voy.

La sociedad de los parches.

Así la llamo yo.

Generamos una normativa –política, social, económica, tecnológica…-, que, a su vez, genera unas necesidades ficticias, artificiosas, entre las que nos movemos creyéndonos más seguros y que, para colmo, generan a su vez nuevas normativas que vuelven a generar renovadas y aún más ficticias necesidades. Y así deambulamos, en este círculo vicioso de creación de falsas necesidades, generación de normativas, burocracias absurdas y necesidades innecesarias renovadas. Insisto…

Incapaces de atajar los problemas de raíz. Incompetentes para crear estructuras básicas sencillas, lo suficientemente sólidas para no tener que estar parcheando una y otra vez comportamientos absurdos…

Un ejemplo: contra la violencia de género reestructuramos las normativas penales, fabricamos pulseras de control, gestionamos teléfonos de denuncia, vigilancias policiales… Parches. Si coincidimos socialmente todos en que éste es un problema de educación ¿por qué no atajamos por ahí…?

Y así con el 99% del malfuncionamiento social de las comunidades que habitamos.

Pero basta.

Uno se cansa de incidir en lo mismo sin obtener jamás respuesta.

Ahí lo dejo. Al menos por el momento. Ese concepto de sociedad del parche, me resulta tan fundamental, que seguro que vuelvo a él en futuras ocasiones.



En mi pueblo han detenido a dos biólogos adscritos a la Universidad, por un fraude en medicamentos para la cura del cáncer. Ellos se lo guisaban y ellos se lo comían. Con acompañamiento de ansia por la vida de los enfermos que eran timados. No tiene ningún mérito engañar a quien confía en ti. Jugaban con su deseo de vivir importándoles éste una mierda…

Algo inhumano.

Perverso…

Quizás sería un buen castigo para su perversa acción condenarlos a sufrir su propia tropelía.

No tenemos remedio.



 He oído también que los camioneros europeos van a denunciar a los fabricantes de los vehículos que conducen, porque se ha descubierto que, hace tiempo, pactaron, fraudulentamente, los precios de mercado.

Me suena esa cantinela.

¿Queda algún sector de ésta, nuestra vanagloriada y magnificada sociedad occidental, capitalista y de profundas raíces judeo-cristianas, incorrupto…?

Me temo que no.

Frente a toda esta podredumbre gritamos a los cuatro vientos nuestra esencia democrática, solidaria, generosa, honorable, humana… Y conforme a este artificioso espíritu nos dedicamos a parchear de nuevo, continuamente. ¡Falsedades e hipocresías!

Quizás, para tener una oportunidad de progresar verdaderamente, deberíamos plantearnos la evidencia de que es ésta, la propia sociedad que tan correcta y políticamente defendemos, la que es, en esencia corrupta. La que está podrida y genera su propia podredumbre.

Somos tan hipócritas que antes de reconocer que es así, echamos la culpa –muy propio del homo sapiens-, a factores externos a nosotros. Por ejemplo a la malévolamente calificada –tan asiduamente-, naturaleza humana. Rousseau debe estar revolviéndose en su tumba.

Efectivamente no tenemos remedio y está claro que, incuestionablemente, somos estúpidos por naturaleza… Si no todos, al menos muchos.



 Y a los pederastas los absuelven… También es verdad que sobre todo a los que dicen estar amparados por dios. A mí me parece una prueba más e irrefutable de que dios no existe.

Y si existe… Me gustaría tener unas palabras con él.



  Ayer, nuestro amado líder mundial, el gran hermano americano, mandó lanzar una bomba –la madre de todas las bombas, la llaman-, un artefacto poderosísimo, la bomba no nuclear más potente que existe. Y lo hizo, dice, sobre los talibán, esos terroristas afganos sin cerebro que llevan años –demasiados-, reduciendo a cenizas sociales, políticas y culturales, a su propio país.

Según informan, la concepción de la señalada bomba, se puso en marcha en 2003, y estuvo lista para la guerra de Irak siguiente. Aunque no se empleó. A pesar de la mentira continuada y de la perversa propaganda con que nos bombardearon a todos con el inminente peligro de las armas de destrucción masiva en manos de un dictador demente. Por lo visto no fue necesario su empleo.

Quizás este hecho confirme, de una vez por todas y para quien todavía pueda tener dudas, la mentira global de la que fuimos protagonistas, para vergüenza de la historia.

Ahora, parece que los fabricantes de armas, patrocinadores de Trump –entre otros muchos-, se han cansado de esperar. Por lo visto esas bombas y muchas otras, amontonadas en los arsenales, no son rentables. Hay que amortizarlas como sea, y cuanto antes mejor. Y no basta con esas guerras esporádicas que se suceden sin descanso por un no me toques las geoestrategias que te invado… Siria es un ejemplo, el más sangrante, pero no el único.

Ahora, una vez más en una tesitura semejante de polvorines geoestratégicos saltando continuamente por los aires, qué bien les ha venido a los fabricantes, tratantes y traficantes (¿serán sinónimos?), de armas, poder contar con un personaje como nuestro amado líder mundial, el gran hermano americano.

No voy a intentar analíticas geo-políticas de la coyuntura actual… Porque no me apetece ni quiero. Porque resultan tan inútiles como embaucadoras. Porque lo que hacen es revestir de cierta seriedad la perversión de politicastros y politiqueros que, en el mejor de los casos, sólo presentan rasgos sicóticos o comportamientos sociópatas. Y en el peor, no son más que sicópatas violentos.

Volviendo a Trump y a los talibán, y a sus reyertas, cuando reflexiono sobre asuntos semejantes, siempre acudo a ese pensamiento justiciero y cinematográfico que se nos presenta cuando observamos en la pantalla, cómo luchan por el poder y por la fuerza, bandas rivales, gerifaltes antagónicos o simples caudillos barriobajeros. Delincuentes en general y en grado sumo. Pensamos ¡que se maten entre ellos!

Pues eso.

Hasta ahí, bien. Más o menos. O no.

Os cuento:

En mis círculos familiares y fraternales, solemos utilizar un brindis que aprendimos, tiempo ha, de un conocido: ¡Quien mal nos quiera que reviente y que no nos lleguen las salpicaduras!

Do you know what I mean, Mr. Trump?

Pues eso.

Pero las bombas no tienen cerebro y mucho menos corazón.

Y quienes las manejan, tampoco. Es una evidencia incontestable.

Y si no, que se lo pregunten a los civiles y refugiados sirios… Y a tantos y tantos otros refugiados, perseguidos, masacrados… en tantos y tantos conflictos existentes, sustentados por geo-estrategias coyunturales que nos son, a la inmensa mayoría, totalmente ajenas.

Así que, de verdad ¡Qué se maten entre ellos y que revienten! Pero que no nos lleguen las salpicaduras.

Aunque me temo que eso no va a ser así.

Una pena. Y una inmensa tristeza…

  

Pues resulta que va el papa (parece un chiste ¿verdad?), en pleno domingo de resurrección y dice: ¡Jesucristo ha resucitado…! ¿Por qué siguen ocurriendo desgracias?

No me digáis que no van provocando y justificando cualquier reacción. No existe nivel de desvergüenza con el que adjetivar a tamaño hatajo de perversos hipócritas… ¡2.000 años mintiendo, engañando, persiguiendo, torturando, quemando, en nombre de un dios ficticio, creado a su imagen y semejanza…!  ¿Para preguntarse ahora dónde está dios?

¡Caterva de pervertidos hipócritas… y viceversa!

A los papas les ocurre igual que a los presidentes yanquis: da igual el color, la apariencia, los valores que presuman defender, el márquetin que les apoye, las expectativas que levanten, la hipocresía que rezumen o las bondades con las que nos quieran engañar para hacernos partícipes de su perverso negocio… Nunca dejarán de ser lo que son, ni de representar lo que representan.

¿Recuerdan la fábula del escorpión y la rana…?

Pues eso: es su naturaleza.

Con perdón de la Naturaleza. Ya sea el término o el concepto.



Y al hilo de estos personajes (eclesiásticos de todo tipo y santoral), travestidos y falsarios…: últimamente abundan las denuncias de colectivos ultra-cristianos (las viudas de no sé dónde, asociaciones católicas de más allá, etc…), colectivos integristas y beatos que andan denunciando, a diestro y siniestro, con el argumento de sus sentimientos religiosos ofendidos.

Sólo una cosa: ¿Y mis sentimientos –religiosos y no-, ofendidos… continuamente? ¿Y denigrados, perseguidos, torturados, despreciados, vejados y humillados…? Después de miles de años de sangrante marginación de los sentimientos de los demás, deberían, como mínimo, preguntárselo. Porque razonamiento, reflexión, análisis y evidencias conclusivas, sería mucho pedir. ¿Un poquito de introspección? ¿Un poquito de ama a tu prójimo como a ti mismo…? Dicen que lo predicaba vuestro dios, modelo y ejemplo del que presumís ser seguidores… Sí, ese. Ese al que vosotros mismos, crucificasteis.

Lo dicho: ¡Hatajo de pervertidos e hipócritas! ¡Banda de falsarios!



          Se estrecha –aún más-, el cerco a Esperanza Aguirre.

E imputan al tal Marhuenda, uno de sus defensores a ultranza.

¿Debemos entender, por ende, que el cerco se estrecha también a sus jefazos y ex jefazos…? Me refiero a aquellos de la tan cacareada España va bien, la guerra de Irak y el milagro económico.

¿Y a sus voceros también? ¿A ese hatajo de personajillos con licencia para insultar y de ofensiva verborrea? ¿A esa banda de torturadores de la decencia más básica y distorsionadores continuados de la evidencia? ¿A esos mal llamados periodistas, prostituidos por el poder establecido, sicarios de la retrogradación, artistas del bulo y la difamación? ¿A esos peleles con ínfulas, portavoces de la nada, que inundan las páginas de muchos periódicos con las más obscenas estrecheces de miras, fingiéndose no sólo periodistas -que no lo son ni lo han sido nunca-, sino también literatos…? ¿A esos también?

         ¿Se estrecha, verdaderamente, el cerco a todos esos patanes, politicastros y voceros, enquistados en esta sociedad malsana y podrida?

Esperemos.

De lo contrario no habrá justicia. No es que ahora abunde, ni mucho menos, pero la que hay (haberla, haila, justo es reconocerlo), apunta, desde hace algún tiempo, con mayor acierto.

Reflexión a priori: ¿Cómo responde una nación, un país, una sociedad… que al aplicar la justicia descubre que ha sido gobernada, durante años y años, por una mafia, por una patulea de corruptos?

Dejadlo, es una pregunta retórica.

Llevamos muchos años sorprendiéndonos por lo que ya sabíamos y sin hacer nada al respecto.

Ya he hablado de ello. Muchas veces…





Política de palco…

Me da que hoy el Barça no pasa a semifinales. Porque ayer pasó el Madrid. Pero sobre todo por cómo pasó el Madrid. Política de palcos… ¿Acaso alguien duda de su existencia?

¿Qué ha pasado con el fraude a Hacienda de Cristiano Ronaldo? ¿Qué ha pasado con la denuncia –en el seno del escándalo general de la UEFA-, del “amaño” de sorteos?

Nada. Mediáticamente olvidado.

Política de palcos, de la que no hay palco que se libre.

Palcos, utilizados para enaltecer desmedidos y desmesurados sentimientos, para moldear y manipular emociones. Ámbito para exacerbados patrioterismos e independencias varias. Otros ámbitos donde priman los escudos, los himnos y las banderas. Palcos para el negocio turbio y las amistades peligrosas.

Otro ámbito corrupto. ¿Queda alguno libre de pecado?

Y nosotros recibiendo las salpicaduras de otro lodazal inmundo… Uno más. Insisto. ¿Queda alguno libre de pecado?

Somos como avestruces. No tenemos la cabeza bajo tierra, pero la tenemos llena de estupideces… O sea, vacía. Totalmente vacía de verdadero contenido.

Así nos va.

jueves, abril 13, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (III)


Ahora resulta que nuestro amado líder (el mundial, no el nacional ni el comarcal ni el presidente de nuestra escalera, no…), nuestro amado líder global, Trump, ese extraño ser que avergüenza a la especie humana, ha bombardeado (¡perdón ha mandado bombardear, él sólo ladra, manda a otros perros a morder al mundo…!), objetivos militares en Siria…

Resulta, parece ser, que nuestro amado líder global se conmovió hasta el tuétano viendo niños gaseados por la T.V.

Resulta, parece ser –según todas las informaciones-, que Assad, ese otro personaje tan malvado como denostado o defendido mundialmente, empleó armas químicas contra la población civil. Por desgracia una desgracia tan repetida que apenas nos conmueve, socialmente hablando, claro. Recordad que este tipo de ataques se han repetido en multitud de ocasiones, realizados por otros países a los que dicho comportamiento se les pasó por alto por oscuros –o muy claros-, intereses geopolíticos. Personalmente nos afecta y me afecta, y me corroe las entrañas y me mueve a sensaciones y deseos muy políticamente incorrectos. Sobre todo resulta frustrante.

¡Hay que joderse!

Pues parece que al camarada Trump también le afectó la evidencia: esa violencia diaria, sin razón y sin justificación, que se repite constantemente, interesadamente… Por qué le afectó sobremanera y con tan drástico resultado en su reacción, cuando es algo incesante y que continuamente aparece en nuestras vidas hasta formar parte de ellas como hábito social –insocial, mejor dicho-, del mundo… pues no lo sabemos. No sabemos que resorte se habrá disparado en esa mente privilegiada que es nuestro amado líder global…

O sí lo sabemos. Sí, lo sabemos. Está muy claro:

Las oscuras relaciones entre Putin y Trump han salido a la luz.

Los fabricantes de armas, soporte deleznable de personajes deleznables y políticas más deleznables aún, como las del propio Trump o EE.UU. en general, entre otros muchos, tan ansiosos como siempre, han presionado hasta el punto actual. La guerra es su negocio.

Assad siempre ha sido y será sacrificable. Ayer era necesario, después se convirtió en un incordio político. Pasó luego a ser de nuevo pieza positiva y otra vez al lado oscuro de la política coyuntural. Y así estamos y seguiremos mientras Siria siga siendo moneda de cambio o pieza geoestratégica necesaria… para no se sabe qué exactamente. O sí. Se sabe pero se obvia.

Putin necesita estar ahí, siempre en el candelero y demostrando su poder a nivel del mundo mundial. Es una forma de ocultar sus miserias y sus políticas, tan deleznables como las de Trump.

Y así están las cosas.

Basta hilar un poquito para descubrir el engaño de unos y de otros. No hace falta ser muy inteligente. No es precisamente la inteligencia la que mueve le historia, y mucho menos la geopolítica.

No nos engañan.

El quid de la cuestión está en lo que ese continuo engaño pueda generar en nosotros.

¿Y la O.N.U.? Un adorno político-global para acallar nuestros remordimientos político-globales. Luce de maravilla, queda muy bien y es muy políticamente correcta. Pero casi todos se la pasan por forro. De nada sirve.

Y nosotros tampoco estamos haciendo nada.

¿Recordáis aquello de la banalidad del mal, de Hanna Arendt? ¿O a Einstein cuando dicen que dijo… El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por aquellos que observan sin hacer nada. Lo que viene a ser lo mismo?

         Pues eso…

jueves, abril 06, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (II)


30/03/2017…

Oigo en la radio la enésima reedición de unas palabras recientes de nuestro amado y más votado líder: No estoy a favor de los vetos ni de las fronteras…
         ¡Qué altura de miras! Ahora entiendo que se le haya premiado su oratoria, su gran e indudable oratoria…
         Cuando dice vetos ¿A cuáles se refiere? ¿A los que continuamente y por decreto ley -en la mayoría de los casos-, ha ido levantando con la complicidad de sus mayorías o la hipocresía de sus aliados coyunturales?
         Y cuándo dice fronteras ¿a qué tipo de fronteras se refiere? ¿Fronteras físicas, mentales, políticas, sociales, económicas… espirituales? ¿A levantar muros o vallas o a derribarlos? ¿Habrá sido poseído nuestro amado y más votado líder por algún espíritu librepensador que -¡al fin!-, le ayude a ver la luz al final del túnel por el que tan sabiamente nos conduce desde hace tantos años?
         Pues va a ser que no. Nada de  posesiones ni  iluminaciones. Tan sólo una nueva demostración de la deriva oratoria de tamaño personaje. Una nueva ofensa a la inteligencia.
De vergüenza ajena…
        

Y al hilo de lo anterior, se pregunta uno el porqué de no condenar este tipo de flagrantes y ofensivas hipocresías oratorias y sí, por ejemplo, chistes con referencias a la muerte de Carrero Blanco y otros twits –graciosos o de mal gusto-, en definitiva inocuos.
Se pregunta uno cómo puede ser perseguida y condenada la libertad de expresión y no el populismo y la demagogia trasnochada de nuestro amado y más votado líder (por ejemplo, y en representación de todo su partido), y de tantos y tantos políticos y politicastros, analistas, tertulianos, presidentes de todo tipo, empresarios, sindicalistas, artistas (por llamarlos de algún modo…), que inundan y ahogan nuestra realidad mediática, política y social.
¿Alguien puede explicar la condena a Casandra, la twittera? Es más ¿alguien puede argumentarla? ¿Se puede inhabilitar por siete años a una persona por un twit  y por uno –sólo uno-, a quién ha sido acusado de independentista y secesionista? ¿Se puede condenar a uno o más años de cárcel a una o un twittero por sus chascarrillos –sean de buen o mal gusto-, y a sólo cuatro o seis años a banqueros y exministros corruptos, y con demostrado currículum de delincuencias varias inclasificables?
¿Es eso justicia?
¿Es esa justicia verdaderamente igual para todos?
La pregunta lleva implícita la respuesta.
Cuestión de evidencias.

La libertad de expresión ha sido tildada de perro-flauta. Y como tal es perseguida por una justicia que se precia de ser seria, ecuánime, imparcial, igualitaria… impartida por quienes no son serios, ni ecuánimes, ni imparciales… Más bien al contrario. Y no creen en la igualdad de los ciudadanos ante esa justicia.
¿2 años de cárcel por una serie de twitts y 6 ó 4 años por el caso Bankia?
A partir de ahora, al político o personaje público o periodista o simplemente ciudadano que sustente la igualdad de todos ante la ley, debería aplicársele precisamente esa ley, en su grado más contundente, por la ofensa que dicha afirmación supone contra la inteligencia y la dignidad ciudadanas, por incitación al odio, por discriminación, por enaltecimiento del terrorismo… aunque sea sólo sea verbal o emocional.
Tenemos en este país y en esta coyuntura, los mejores cómicos, los más finos payasos, los más inteligentes bufones… Y lo único que se nos ocurre es encarcelarlos, inhabilitarlos, perseguirlos en una absurda caza de brujas…
Así nos va. Así nos luce.
No tenemos remedio.


¿Y la nueva izquierda?
Pues ni es nueva y, a veces, tristemente, es muy poco izquierda.
Después de destruir la ilusión creada con su fulgurante emergencia desde las calles, después de atomizar aún más la división de esa misma izquierda, y de responder al suicidio socialista (aunque renazca, nunca volverá a representar el PSOE lo que representó), con contenidos espesos y formas obsoletas… Después de demostrar su incapacidad para adaptar su idiosincrasia –sin olvidar su origen-, al contexto político actual y la actual coyuntura social,  de crear las mayores expectativas de cambio que nunca se dieron y de transitar desde entonces de incongruencia en incoherencia (ayer la enésima: NO a la transformación en partido de la confluencia catalana. Primero sí, después no y luego sí otra vez, para decir que no de nuevo…), después de una nueva y mediocre puesta en escena política... ¿Qué coño está haciendo la fuerza que debía liderar el cambio en este país? ¿Más de lo mismo?
¿Pretendéis hacer la revolución antes de ganar la guerra? Olvidadlo. Eso no funcionó y no va a funcionar tampoco en esta coyuntura.
Viniendo de un intitulado y sin estudios como yo, la aseveración que siempre he mantenido de que un título universitario no garantiza absolutamente nada (ni presencia, ni prestancia, ni señorío, ni oratoria, ni sabiduría, ni talante, ni solidaridad, ni altura de miras… Ni inteligencia), teniendo eso en cuenta mi siguiente reflexión quizás carezca de autoridad moral para ser, en este contexto, aceptada, pero… Si esta es la clase de política que enseñabais en la universidad, la clase de política que estáis dispuestos a llevar a término, la clase de política que sois capaces de hacer, entonces haceros y hacednos un favor: retiraos y dad la posibilidad a otros con otras miras, estrategias y animosidades.
Alguna vez tenemos que acertar. A pesar de cómplices y cobardes votantes.
Dad la posibilidad a otros de ganar la guerra… y luego ya hablaremos. De la revolución y de cualquier cosa.
Si bien es verdad que a nuestro amado y más votado líder se la suda y se la pela todo –o casi todo-, una verdad indiscutible, eso no significa que se deba trabajar para que a los demás, dado el panorama político y social actual y con actuaciones como las observadas y sufridas últimamente en vuestras filas, también llegue un momento en que todo nos la refanfinfle o nos importe una mierda…
Nos va la supervivencia social y política en ello.
Haced el puto favor de comportaros como los que decís ser y presumís de ser: el motor del cambio, la única y verdadera oposición…
Y vosotros, socialistas del PSOE, absteneros de todo lo anterior. Absteneros que es lo vuestro. Vosotros, socialistas del PSOE, no sois nueva izquierda. No sois ni izquierda.

Y la violencia de género invadiendo los telediarios día sí y día también. Cada vez con más saña. Con inusitada perversión. Amparada por la pasividad de la clase dominante, que prefiere aplicar leyes mordaza (por cierto derogadas o, dependiendo de la cobardía institucional de cada partido, sólo modificadas…), que prefiere perseguir a twitteros con mal gusto o raperos y aplicarles castigos ejemplares, antes que perseguir a corruptos, pederastas con sotana, las propias violencias de género, escandalosas y nefastas privatizaciones, políticas de palco, nepotismos, nacionalismos integristas…
Mucho me temo que con el imperio de la educación, si es posible y cuando sea posible, no nos va a bastar…
¡Ni mucho menos!

…05/04/2017

Pero… ¡Aleluya! ¡Estamos salvados! ¡Apareció el corrupto presidente de la comunidad murciana para, emulando a algún que otro arquetípico mesías, entregar su vida política y vocación de servicio –es decir, renunciar a su poltrona-, para salvar a los murcianos del tripartito…!
Dos aclaraciones:
1. Como murciano de origen –por mis abuelos maternos-, me siento avergonzado por tamaño  personaje. Aunque, todo hay que decirlo, esta sensación de vergüenza por la denigrante, degenerada y perversa coyuntura a lo que nos somete la multitud de políticos de la calaña del tal Pedro A. Sánchez, sean de donde sean y vengan de donde vengan, no debería sorprenderme lo más mínimo. Porque además de oriundo de Murcia, soy catalán de nacimiento y mallorquín de adopción. Vamos que Yo nací en el Mediterráneo… Un Mediterráneo muy mafioso, visto lo visto. Debería rebuscar en mi árbol genealógico. No me extrañaría descubrir algún vínculo valenciano.
2. Y como ciudadano apellidado Sánchez, también. Personalmente afectado y ofendido.
Anoche, sin ir más lejos, aquí, en la llamada Isla de la calma… un policía local, testigo en el caso Cursach (macro caso de corrupción en la noche y el ocio baleares, un caso plagado de amenazas de muerte y testigos protegidos), conduciendo su automóvil, fue amenazado por individuos armados que le rodearon con sus motocicletas.
Es lo que hay.
Hace tiempo alguien me sentenció: La diferencia entre la mafia italiana y la mafiosidad balear, entre Sicilia y Mallorca, es que aquí no hay muertos…
Al tiempo.
Hay que joderse…


Anoche fui testigo del patetismo de ese exministro de ángeles aparcacoches, vírgenes laureadas y homenajeadas con medallas, ese exministro integrista cristiano que, como alto representante de ese hipócrita colectivo que no predica nunca con el ejemplo e impone su doctrina con obligatoriedad ajena pero nunca propia, ese exministro esperpéntico, de vergüenza ajena, facineroso y fascistoide, al que acusan de fundar una policía política dedicada, desde ese lugar que llaman las cloacas del estado, a espiar y atacar con probatorias falsas, a sus adversarios políticos…
A ese, sí. A ese… Jorge Fernández. Ese…
Y digo patético, sí. Me pareció eso, patético. Intentando justificar lo injustificable y presentándose como víctima de una sórdida conspiración urdida contra su persona, que le presenta como artífice de unos comportamientos políticos que no desmerecerían ni un ápice de aquellos lodos nazis o estalinistas, referencias con las que gusta acusar a sus adversarios políticos… Cree el ladrón que todos son de su condición.
Lástima las maneras de ese tal Rufián (que presume de izquierdista y republicano… al menos así se autonombra el partido al que pertenece), maneras chulescas de puesta en escena esperpéntica. Lástima digo, porque razón, tiene más razón que un santo. Que un santo de esos a los que se encomienda desmesurada y enfermizamente el exministro investigado… En una comisión sospechosamente dinamitada, descaradamente por el Partido Popular (o Populista) y desde la sombra por el PSOE (o Partido socialista-populista).
Nada une más que un enemigo común. Ya sea real o inventado. O incluso de la misma calaña que el resto de enfrentados. Y ya sabemos que, por cuestiones electoralistas y sectarias, en la coyuntura actual, el catalanismo independentista (tan corrupto como cualquier otro -ismo…), se ha convertido en el enemigo público nº1 para PP y PSOE. Cuestión de votos. Más patetismo.
En resumen, que un comportamiento más de esos que, en otros lares, supondrían dimisiones, inhabilitaciones, incluso pena de cárcel (estamos hablando de las cloacas del estado…), revierte su postura y se transforma en arma arrojadiza contra quienes acusaban al santo ministro amante de vírgenes y ángeles: y se convierte en una conspiración contra un exministro intachable.
Pues táchese intachable. No procede.
Situaciones como ésta, se han dado, se dan y se repiten con tal asiduidad, que ya no resultan sencillamente sospechosas… sino convictas y confesas.
Recordemos que nos gobiernan la corrupción, la mafia, el integrismo neoliberal, la mentira compulsiva, la impunidad y el esperpento más carpetovetónico… Y todo ello -lo que es peor y más alarmante-, al amparo electoral de cómplices y cobardes.
La ciudadanía de este país ha perdido la dignidad personal y el orgullo ciudadano.
No me cansaré de insistir en este punto.
Es primordial. Fundamental.
El resto es irrespirable. Y resulta agobiante. Asfixiante. Y su hedor, insoportable…


Una observación: desde que se estrecha el cerco –con las últimas y más esclarecedoras y contundentes acusaciones por corrupción, a Dña. Esperanza Aguirre y su Partido Populista (del que es la más populista de sus representantes), la susodicha no ha vuelto a decir ni mu. Anda a salto de mata intentando evitar las acometidas de los periodistas y agazapada no se sabe dónde, a la espera de no se sabe qué.
         Se estrecha el cerco, o eso parece, aunque más cercada que en su charca repleta de tantos y tantos adláteres, protegidos y/o promocionados que le han salido rana, no podía estar ya. Al menos a ojos de cierta ciudadanía vejada por sus comportamientos facinerosos y chulescos y sus neoliberalidades varias, tan cercanas al esperpento y la ofensa, tanto oral como material.
         Poco a poco todos esos personajes y personajillos, tan redundantes en nuestro acontecer consuetudinario de ciudadanos de a pie, van siendo retratados, mayoritariamente de perfil, y enclaustrados en celdas cuyo derecho a usufructo se han ganado a pulso… y a nuestra costa. A costa de nuestro sufrimiento social y político.
¿Para cuándo el resto? 


Anduvieron en mi pueblo, no hace mucho, los gerifaltes populares populistas (y viceversa), a la greña por un quítate de esa poltrona que la quiero para mí. Vamos que se rifaban los puestos claves en la cúpula del partido a nivel regional y comarcal. Lo de siempre y como siempre: que si ningunearon a unos, que si marginaron a otros, que si responsabilizaron a unos de su corrupción sistémica, que si alabaron a otros por su momentánea honorabilidad (aún no los han pillado…), que si se lanzaron unos cuantos cuchillos a la espalda y no todos dieron en el blanco, que si hay que librarse del tripartito, que si hay que salvar a los isleños de las garras de estos sociatas, nacionalistas y extremistas que nos gobiernan ahora… Lo de siempre y como siempre.
         El tripartito… Socialistas populistas, extremistas radicales y nacionalistas de izquierda. De eso nos quiere salvar la derecha isleña, mafiosa y corrupta como nunca. O como siempre.
         Socialistas populistas… Sin comentarios.
         Extremistas radicales… Que me lo definan, por favor.
         Nacionalistas de izquierda… Nunca he entendido este concepto. O se es nacionalista o se es de izquierda, pero ambas cosas, como que no. Reflexionen seriamente, por favor.
         Y no se esfuercen, señores (¿señores?), del PPP, ni se empeñen en destruir al tripartito. Lo suelen hacer ellos solitos. Se bastan y se sobran ellos para autodestruirse.
         Pues lo dicho, que ya tenemos en mi pueblo al Partido Popular Populista reconstituido. Ya podemos dormir tranquilos. O no. Porque son los mismos perros con distinto collar. Sabemos de qué pata cojean. Y sus ladridos y mordiscos ya los conocemos. De sobra.

miércoles, marzo 29, 2017

Brevedades y exabruptos. DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (I).


23/03/2017
La carta abierta a RAJOY de ALBERTO GARRE, expresidente de Murcia y crítico con las andanzas  de Rajoy y las corrupciones y corruptelas sistémicas del PP (Partido Popular o Populista, como gusten), lo que demuestra es que, en cuanto a esa sistemática dinámica de corrupción del PP en todos los ámbitos políticos, sociales y financieros, efectivamente su reiterada justificación (exculpación, más bien), de que sólo se trata de “algunos casos aislados” es cierta: Sólo son “algunos casos aislados”… los que pueden demostrar su integridad.
         Y luego está esa otra reiterada  justificación, basada –por no se sabe qué extraña regla político-matemática-, en la presunción de que entre sus cientos de miles de afiliados y los millones de fieles votantes (que suelen, interesada y torticeramente confundir con todos los españoles o la gente normal…), la mayoría, la inmensa mayoría es de una honorabilidad intachable y con una voluntad de servicio más que sólida. Por contraposición, especulan los Populares Populistas, con la propuesta de que, entre tanta gente honrada, las manzanas podrida son eso, simples casos aislados.
         Ante ese insistente mantra -uno de tantos que repiten como loros, por pura y malévola práctica, por aquello de repetir una y mil veces una mentira hasta convertirla en verdad…-, sólo una apreciación: En cuanto a toda esa honorabilidad y voluntad de servicio de sus militantes y votantes, se trata sólo de complicidad. Sus militantes y votantes no son más que cómplices de toda la trama sistémica y delincuente de su partido, y de la perversa y corrupta política que han practicado desde siempre. Por muy popular que ésta pretenda ser.
          Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque. No sólo del Partido Popular practica y ejecuta esa corrupta y pervertida política que campa a sus anchas e impunemente por el degenerado panorama político y social español. Hay muchos árboles que nos impiden ver la cantidad de bosques podridos que surgen por doquier.
          Y allende las fronteras, también…

25-28/03/2017
Ni charrán ni  gaviota. El logo del PP (Partido popular o populista), debería ser la  paloma . Y no por aquello tan encomiable de la paz, sino por todo lo que nos caga encima…
***

Los gestora de los socialistas (ese ente amorfo, surgido de la deriva interna…), prohíbe el crowfounding a sus candidatos a las próximas primarias.
          Pa mear y no echar gota. O como dicen en mi pueblo:  per llogar cadiretas…
         ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar los gerifaltes sociatas, tras traicionar a la izquierda de este país, para coartar a su propia Izquierda Socialista?
          Hipocresía política.
          O Hipocresía socialista.
          Aún más deleznable.

Y el tribunal de cuentas da la razón a la gestora socialista.
          Lo dicho: Pa mear y no echar gota.
         ¿Acaso no se dan cuenta –todos, en general-, de que nos damos cuenta de lo que sucede? ¿Acaso siguen pensando –todos en general-, que los ciudadanos somos idiotas? Y me refiero a los ciudadanos, no a los de Ciudadanos.
          ¿Lo siguen pensando?
          No. Los ciudadanos no somos idiotas…
          Aunque a veces lo parecemos.
          Algunos más bien gilipollas.

26/03/2017
Presentación de la candidatura de Susana Díaz a las primarias del PSOE…
          ¡Se me resquebrajan las carnes ciudadanas!
          No puedo creer lo que estoy viendo y oyendo: Jamás creí posible tamaño populismo…
         ¿Es posible tanto “amor” por el partido? ¿Es posible tamaño “mitineo”? ¿Es posible tal acumulación de “caraduras”, de políticos “avergonzantes”, por metro cuadrado?
          ¡Puro populismo!
          Esa es la oferta de ese “nuevo” PSOE del que presume esta señora… con tan poco señorío.
          Se confirman los peores pronósticos sobre la capacidad de regeneración de la “vieja política”: Tras la culminación del Partido Popular Populista, nos toca ahora sufrir la conversión del Partido socialista Populista.
           Si fuese creyente acabaría con un… ¡dios nos coja confesados!
           Pero como soy un jodido ateo y un rojo de mierda (¡y a mucha honra!), acabaré con un… ¡Si no puedes con ellos, huye de ellos!
           Pero ¿a dónde? Y ¿cómo?
           Estoy reflexionando sobre ello.
           Como dicen en mi pueblo: Ya os diré cosas.

27-29/03/2017
          ¡El pan nuestro de cada día…!
         Cada día lo mismo: más corrupción… Nuevas pruebas contra el presidente PPero populista de Murcia y, además, aparece un gerifalte de la Guardia Civil ejerciendo de okupa de un inmueble público al que sólo se puede acceder siendo benemérito. Y no es el caso, claro.
         ¡Hasta cuándo y hasta dónde podremos aguantar tanta mierda!
         Es una pregunta retórica. Si no lo fuera, visto lo visto, nuestro aguante no tiene límite. Triste. Y trágico.
         Empieza a ser urgente, cuestión de supervivencia y de salud social, tomar algún tipo de solución drástica por parte de la ciudadanía. Resulta una cuestión de dignidad ciudadana y amor propio social detener de una vez, intentar acabar con esta ofensa continua de la política de este país para con sus ciudadanos.
          Pero… ¿cómo?
          Estamos cautivos y desarmados social y políticamente…


Todo eso, por una parte. Son palabras de ciudadano cabreado.
          Por otra parte, como ciudadano consciente de la sociedad en la que vivimos y, a pesar de todo, sobrevivimos… nada me sorprende. Salvo la actitud de sorpresa –valga la redundancia- que parece invadirnos con cada nuevo caso de corrupción o de ofensiva desvergüenza política. Nos rasgamos las vestiduras, ponemos el grito en el cielo, clamamos justicia en todos y por todos los medios… Sí. Todo muy atávico, muy tradicional, muy español… Pero eso es todo. Y ocurre por aquello que señalaba antes de la pérdida de dignidad social y orgullo ciudadano.
          Alguien me dijo una vez… que si el precio a pagar por el status presente (estado de bienestar lo llamaban y se suponía que así era antes de que nos lo fuesen degradando, robando…), que si había que pagar un precio por mantenernos en una sociedad como la actual, con su desigualdad galopante, su precariedad laboral y su injusticia creciente, y ese precio era la corrupción… pues se pagaba.
          Hay que joderse…
          Habrá que insistir en lo que dicen que decía Platón: El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres.
          ¡Hay que joderse!
 28/03/2017
El retorno al patrimonio Público de los hospitales valencianos, a medida que los contratos que rigen su privatización vayan finalizando, ha levantado ampollas en la Empresa privada… Y en la afectada directamente también.
         No vamos a hacer aquí disertación ninguna sobre la propiedad privada o cualquier debate que se le parezca. Acabaríamos mal… Acabaríamos –como siempre-, claudicando ante los golpes bajos de una realidad ajena y hostil que se revuelve contra el sentido común. Acabaríamos en un bucle argumental (lo sé por experiencia), en la que se suceden una serie de paradojas irresolubles… mientras uno no se decante por una opción o la otra.
         Un hospital ¿es propiedad privada o no? ¿Y un monopolio, un holding, un emporio, una empresa…?
         En ese tipo de discusiones, la moraleja propicia no existe. Y para zanjarlas se hace evidente –por desgracia-, la maniquea cita que reza: O estás conmigo o estás contra mí.
         Hay que joderse otra vez. Para no perder la costumbre.
         ¿Adivináis quién se jode normalmente?
         Pues eso...
29/03/2017
Oigo en la radio, en la sección de deportes, unas declaraciones políticas. Lo cual, en principio, no es extraño. Suele ocurrir. Y bastante a menudo. Es parte de la indio-sincrasia de este país. Y habéis leído bien: indiosincrasia, sí, por aquello de hacer “el indio”, con bastante asiduidad. Un chiste fácil. Que me perdonen los indios. Todos.
         Por lo visto, un futbolista de élite se ha permitido poner el dedo en la llaga de la realidad política –y de toda la vida-, incidiendo sobre una evidencia mediáticamente oculta, pero conocida por todos: El movimiento de hilos político-sociales desde los palcos futboleros.
         ¡Vaya novedad!
        ¿Desde cuándo el sectarismo político y el corporativismo social -y eclesiástico, no lo olvidemos-, han ejercido presión sobre el desarrollo político social de este país…? ¡Por favor…!
        ¿Cómo podemos dudar de próceres y gerifaltes, y preguntarnos los ciudadanos sobre estas cuestiones, poniendo en duda esta sociedad, la nuestra, paradigma de la democracia, la honradez social y la honorabilidad política?
         Pues sí. Así somos y lo hacemos…
         Basta, al grano.
         Que dice el susodicho (futbolista de un equipo periférico, uno más de los símbolos ajenos utilizados por díscolos independentistas), que dice que en el palco del icono futbolero de la capital del país, se han movido y se continúan moviendo muchos de los hilos político-sociales de este país… ¡Menudo atrevimiento!
         Bien es verdad que dicho futbolista debería –lo primero-, volver sus palabras y su crítica a su propio palco, aunque el suyo sea un palco de provincias –con respecto al que se critica-, y su incidencia sobre el resto de palcos provincianos casi nula. Pero dime de lo que presumes y te diré de lo que careces…
          ¿Existen, pues, razones para sumarse a la denuncia del señalado futbolista?
          Sí.
          Contra la política de palcos, en general, y contra la política de ese palco en particular.
         Todos conocemos, sufrimos y sabemos de la incidencia de ciertos eventos en los tejemanejes político-sociales que ocurren a diario. Y los palcos de los clubs importantes, con peso específico son, para los tejemanejes, espacios redundantes. Y socialmente establecidos como tales.
         Pero (¡siempre hay un pero!), dicho lo anterior, una breve reflexión, que a buen entendedor, pocas palabras bastan… Más bien una observación, que la reflexión vendrá luego, aunque siempre con retraso: Florentino Pérez fue uno de los invitados en la célebre boda de la hija de Aznar, y viendo la carrera seguida por la mayoría del resto de los invitados, la duda resulta más que razonable. ¿Acaso no tendremos que devolverle al susodicho ocupa de palcos, miles de millones de €uros por aquel despropósito de un quítame allá esas absurdas autopistas, que no me son rentables para cumplir con acuerdos de palco? …Y digo tendremos, porque seremos nosotros, los de siempre y como siempre, los que pagaremos.
         Y añado: como ciudadano de las Illes Balears, conozco perfectamente el daño que produce esa política de palcos, aunque el palco no sea el de un campo de fútbol y sea un ayuntamiento –o dos-, o un hospital (Negativa del requerido Florentino Pérez a declarar en el escándalo de Son Espases en el que, por cierto, también aparecía implicado el ínclito B.Cursach y, cómo no, el propio Partido Popular). Y no olvidemos el reciente escándalo de la UEFA y la confirmación del amaño de sorteos.
         Y en cuanto a los valores -criticados también por el icono futbolero periférico-, que representa el club madridista dirigido por tamaño personaje, creo que ya está todo dicho. Quizás sólo añadir aquella coplilla que se cantaba en mis años mozos –tiempo ha-, tergiversando la letra del himno de tan ínclito club ¿deportivo…?
                                       
                                           ¡Hala Madrid, hala Madrid!
                                          El equipo del gobierno, la vergüenza del país.
***
Por lo visto, la “telonera” en el show de la investidura de la socialista-populista Susana Díaz, exhibido por el PSOE el fin de semana anterior, ha dimitido por mentir en su currículum… ¡Vaya novedad! Bueno, lo de dimitir si es, al menos, novedoso. Lo de mentir, resulta más –por desgracia-, cotidiano. Y me pregunto, un tanto ingenuo y por enésima vez ¿por qué resulta una evidencia incontestable, la mentira compulsiva, la sociopatía generalizada en nuestros políticos… en los políticos en general?
         Alguien me dijo una vez, argumentando esta realidad ineludible, que todo respondía a la propia esencia de la naturaleza humana…
         Me niego, que conste, a considerarme de la misma raza o especie que los políticos.
         Ya me lo insinuaba Rajoy cuando aludía a las personas normales  y al sentido común (el suyo, claro…). ¡Y yo sin enterarme!
         Así que dadas estas argumentaciones, se me debe considerar una persona (o no),  cuando menos anormal.
         Ya consideraré yo, a quien corresponda, subnormal. Incluso profundo. 
En resumen, a día de hoy, bien se podría proclamar el  daño que ha hecho a este país, durante tanto tiempo –demasiado tiempo-,  esa política esperpéntica, mafiosa, sectaria y corporativista, de “charanga y pandereta”, tradicionalista y atávica y mojigata, etc. etc. etc.
Y cuánto daño continúa haciendo todavía, hoy mismo, ahora mismo, el mantenimiento en la cotidianidad social de esa deleznable forma de hacer y ejercer esa nefasta política: La estupidez y la hipocresía han poseído a la ciudadanía de este país. Y contra eso no es precisamente un exorcismo lo que necesitamos.
          Pero necesitamos un revulsivo.
          Y con urgencia.