Diario de Nada o casi Todo

miércoles, junio 21, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (VI)


MAYO-JUNIO 2017 
Y no pasa nada…
Políticos involucrados en Todas las tramas de corrupción, habidas, que hay y por haber (una evidencia, por desgracia…): conversaciones telefónicas comprometedoras, amiguismo continuado de cargos con sectores empresariales y financieros, políticas de palco, complicidad manifiesta entre la justicia (injusticia continuada, más bien), y la política, inherencias políticas en los procesos judiciales en marcha, policía política, saqueo del patrimonio público… Rajoy no piensa cesar a sus adláteres (ministros, presidentes o ex cargos de todo tipo, condición y ralea…). Traslado de los centros de poder a las cárceles en general, y a Soto del real,  en particular…
Y no pasa nada…
En el estado de corrupción… ¡No pasa nada!
Y el porcentaje de ciudadanos en riesgo de exclusión social y/o pobreza, sigue aumentando…
¡Menos mal que existe Ciudadanos! Sin ellos, ángeles custodios de la ética, guardianes de la corrección política, martillo del PP… ¿O son comerciales de bancos, márquetin del pijerío político, cristianitos post-modernos…? No lo sé ni me importa. Lo que si son, y es una evidencia incontestable, es un hatajo de hipócritas… Nada nuevo bajo el sol… político.
            En fin, que aumenta nuestra indignidad como ciudadanos, nuestra cobardía política, nuestra indiferencia social, nuestra malentendida corrección política… O eso, o es que –en el fondo-, no somos tan inteligentes, solidarios, generosos, como nos creemos.
            ¿Alguien está de acuerdo conmigo…?
            ¿Alguien más se avergüenza como yo de quiénes somos –o estamos demostrando ser-, de dónde venimos y, sobre todo –visto lo visto-, a dónde coño vamos…?
            Es más: pero… ¿hay alguien ahí?

Asaltar los cielos…  
Soy anti-religioso por naturaleza. Y anticlerical por instinto. Y todo ello desde que tengo uso de razón… o desde que puedo recordar. Por algo será.
Que no, que no… Pablo, Kichi, que no. Que no existe justificación –y mucho menos gestión laica del asunto…-, no existe ninguna justificación para otorgarle medalla alguna a la virgen, sea la virgen que sea… Ni por mucha tradición anarquista y/o liberal (¿en serio?), que se le quiera adjudicar a sus devotos…
A partir de ahora se os conocerá como Pablo y Kichi Fernández Díaz… ¿Lo captáis? ¿Os vanagloriáis también de poseer un ángel de la guarda particular? Y en caso afirmativo ¿os ayuda también a aparcar?
¡Hay que joderse!
No gana uno para frustraciones con vosotros. Tan anti-casta,  tanto presumir de nueva política, tanto asaltar los cielos… ¿Qué mierda de asalto es éste…? ¿Se asalta un cielo homenajeando con medallitas a sus imaginarios habitantes?
De origen ilusionante a desengaño casi total…
La verdad es que, visto lo visto (luchas intestinas, purgas, facciones, declaraciones absurdas, y otras gilipolleces y escandalitos…), vuestra afinidad con mi pensamiento (yo y no sólo yo, ya estábamos ahí antes de que fueseis espermatozoides), vuestra afinidad con mis valores y/o mis ideales, en un principio existente, se diluye como…
Más bien se evapora por momentos.
Y una petición personal: Absteneos de relacionar conceptos como anarquía/anarquistas, con absurdas iniciativas religioso-medallísticas.  Y mucho menos esgrimir dicho concepto como justificante de nada relacionado con vuestra política ni con la política coyuntural de este país.
Gracias.
Porque hay actitudes que ofenden la inteligencia. Y una dosis de inteligencia, aunque fuese pequeña, se os suponía. 

A propósito de la Moción de Censura…
*Llama la atención el sectarismo de los medios considerados “socialdemócratas, progresistas, etc” en su empeño de elevar, magnificar, y -descaradamente-, ensalzar y recolocar a un PSOE incapaz, veleta, vacío, roto, prepotente… que antepone su “ego” político a las necesidades reales de la ciudadanía de este país dejando que los situados a su izquierda le hagan el trabajo sucio (entiéndase, el desgaste político), que pueda suponer, en rédito electoral, una moción de censura hipócritamente avalada y criticada por quiénes esgrimen, como absurda escusa, que “no es el momento”.
            ¿Cuándo nos daremos cuenta realmente, que el PSOE no es  el mesías, la panacea, la solución, y mucho menos la alternativa de nada?
            Pa mear y no echar gota…
 *Rajoy: Llama la atención la opinión generalizada en los medios (incluso los “socialdemócratas, progresistas, periodistas de renombre (¿?), etc”), de que Rajoy es un “excelente parlamentario”. Con nominación y premio como tal, incluido ¿Cuál es su mérito, aparte de la ausencia de valores verdaderos –solidaridad, generosidad, justicia, respeto, etc…-, de mentir y de esconder su facinerosa e hipócrita personalidad tras una semántica cuidada eso, sí, o al menos lo aparenta), eludir las verdades políticas y salpicar sus discursos con citas de quienes –la mayoría-, se revuelven en su tumba cuando les nombra…? ¿O alguien puede creerse que Azaña, Montesquieu o cualquier otro personaje de igual dimensión,pueden inspirar a tamaño personaje como el amado líder Rajoy…? 
*Llama la atención que todo el espectro político –salvo ciudadanos, what else!-, esté de acuerdo en que la actual situación política, crítica y degenerada por la galopante corrupción y el deterioro de las instituciones, obliga a una catarsis, a un replanteamiento, a una regeneración urgente, a tomar medidas contra el Partido Popular, pero a la vez se posicionen frente a la única iniciativa real que se ha generado en ese sentido, la moción de censura…
¿Es posible taña hipocresía política…?
Sí, mi ingenuidad de siempre.
Lo sé.
La hipocresía política se compra/vende continuamente: la de unos con dinero (Canarios, PNV…), la de otros, por interés o por su incapacidad de iniciativa y protagonismo, o por su incompetencia, o por su propia naturaleza corrupta, o por su escoramiento al extremo centro o su abandono de posiciones originarias y de compromiso (PSOE, PDCat, ERC…). Y todos por un malentendido rédito electoral y/o político en su esencia sectario, interesado y hueco. Totalmente vacío.
*A raíz del resultado de la votación sobre la moción de censura 170 NO / 82 SI / 97 ABStención… Y una ausencia ¿o era voto telepático?), ya el PSOE no podrá recriminar más a PODEMOS el que Mariano Rajoy, nuestro amado líder, sea el presidente del gobierno gracias a Pablo Iglesias. Con su abstención, la del PSOE o partido abstencionista, Mariano Rajoy, nuestro amado líder, sigue siendo presidente del gobierne de este tan querido como puñetero país… 
*Dice Iñaki Gabilondo Hoy (15/06/2017): Hoy, 40 años después de las primeras elecciones democráticas, España ha cambiado mucho y su política también… Con todo mi respeto  (usted no lo sabe pero cuando usted habla, de siempre, yo me callo y escucho…), tengo que, al menos por una vez y sin mengua alguna de mi admiración por su persona, contradecirle. Que España ha cambiado mucho, aunque con matices (¡en el acontecer ciudadano y social de un país siempre hay  –¡y que no falten!-, matices), y aunque discutible, parece evidente. Pero la política, y sobre todo los políticos, no han cambiado tanto. Humildemente me atrevería a añadir que muy poco. También con matices, claro, estamos hablando de política. 
Y me callo ya…
Porque estoy harto de hablar solo…
Harto de la hipócrita “corrección política” generalizada…
Harto del populismo y la demagogia de los que se dicen anti-populistas y son más demagogos y populistas que nadie…
Y además estoy oyendo a Albert Rivera… Y me están dando arcadas…

viernes, mayo 19, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (V)


1.
PARÁBOLA DEL SUBMARINO

El periscopio emerge y gira en busca de su objetivo.
          Le cuesta la maniobra, pues el agua de aquel mar es tan densa que más parece una ciénaga que el mar que es, el mar común y necesario. Quizás su historia milenaria, regada por tanta sangre, haya acabado por hacer de sus aguas un pútrido lodazal.
          Sobre la línea del horizonte aparece la silueta del objetivo: un portaviones.
          El ánimo de la tripulación se hunde. Sólo les queda un torpedo. Poca munición para enfrentar tamaño desafío. Pero se reafirman en su misión de intentarlo. Saben que no podrán hundir aquella bestia mecánica con su torpedo, pero quizás, con su hazaña, puedan averiarlo lo suficiente y minimizar su amenaza. Quizás puedan abrir una brecha en su oxidado casco que a la larga le haga zozobrar.
El capitán reúne a la tripulación –no es un submarino al uso-, y en asamblea acuerdan el intento, llevar a término su misión. El capitán manda pues cargar el torpedo e iniciar el protocolo de disparo.
Justo antes de dar la orden, en el radar aparece otra nave: Se trata de un acorazado acercándose al portaviones… para escoltarlo. Ahora sí que flaquea definitivamente el ánimo, ahora sí que la imposibilidad de una mínima posibilidad toma forma definitiva.
El acorazado se acerca con magisterio navegante hasta colocarse muy cerca del portaviones e inicia maniobras de aprovisionamiento. Dos moles majestuosas en su decrepitud, pues se trata de maquinarias ya obsoletas, oxidadas, prácticamente inservibles para las geo-estrategias que se avecinan. Aunque mantienen una formidable fuerza, sobre todo si su enemigo, aunque sea coyuntural, es un submarino con un solo torpedo.
El silencio se adueña del espacio cerrado que es el submarino. Todos los tripulantes, cabizbajos, abatidos, pierden la mirada en la oscuridad que les envuelve… Hasta que el artillero alza la voz y sentencia: ¡Tenemos una posibilidad! Si nos acercamos rápido y lo suficiente, antes de ser detectados podemos disparar el torpedo contra el acorazado, atravesarlo por encima de su quilla y hacer que impacte a la vez contra el portaviones. La explosión ene uno magnificara los daños en el otro.
En un principio todos advierten que eso es una locura. Pero, ponderando la situación, saben que aunque sólo poseen un torpedo, se trata de un arma reciente, de última generación, y que les ha dado ya algunas victorias importantes.
Y poco a poco, uno a uno, entienden que, dado el aquí y el ahora, esa treta es su única posibilidad de lograr aunque sea una victoria moral. Una pequeña victoria… Justicia poética quizás, y tan solo.
Así que en silencio, uno a uno, asienten a la silenciosa pregunta que les hace, con su mirada, el capitán.
Es su sacrificio y están dispuestos a asumirlo.
¡Zafarrancho de combate!
El capitán manda disparar y el torpedo, en silencio, se desliza veloz directo a su objetivo.


2.
A PROPÓSITO DEL PSOE… 

Saturado mediáticamente por el cansino tema de la crisis del Partido Socialista Obrero Español (yo lo llamo, tiempo ha, Partido Populista Socio-Cortijero Español… resulta evidente porqué), harto ya de demagogias Susanistas, derivas Sanchistas y paternalismos Patxistas, se descuelgan ahora, ahítos de auto-populismo sociata y apologías hagiográficas endogámicas, con que la moción de censura lanzada al viento por los podemitas, en el fondo no es una mina política contra nuestro amado líder Rajoy y su Partido Populista Español (así nombro yo al PP, también porque resulta más que evidente), sino una carga de profundidad, también política, dirigida en realidad a subvertir la libre participación de los militantes socialistas a las puertas de sus primarias más… sangrientas. Siempre hablando políticamente, claro.
Aparte análisis que verifican su deriva al centro derecha (dudo que desde una izquierda manifiesta de la que presumen constantemente)…
Aparte el apoltronamiento de su casta dirigente, agarrados con enfermiza ansia con una mano en sus cargos de partido y con la otra –otros, muchos-, en su convenido sillón consejeril plantado en opacas empresas monopólicas…
Aparte su comportamiento político desde que comenzase esta tan manida como manipulada crisis –que tan bien les vino a algunos-, recortando derechos, reconcentrando aún más la riqueza en unas pocas manos…
Dejando aparte también sus alianzas coyunturales con la derechona de este país (Artículo 135, por decir algo…), o con el pijerío cachorro heredero de esa misma derechona, surgido en súbita reacción contra la indignación reinante…
Aparte todo esto y mucho más…
Estaría y está más que justificado que PODEMOS intente “despertar” a los socialistas. Y digo PODEMOS porque, visto lo visto, nadie más lo va a hacer. Ni lo va a intentar.
Y los socialistas llevan mucho tiempo anestesiados… políticamente hablando. O no.
Y estaría bien que despertasen los sociatas en el lecho del que tanto presumen (ya conocen el refrán…), es decir en la cama de la izquierda. O en el lado izquierdo de la cama, cuando menos. No sé si me explico…
Está bien que lo haga alguien, eso de despertarles. PODEMOS, por ejemplo. Aunque lo haga a su manera: Precipitadamente unas veces, espontáneamente otras, torpemente en ocasiones. Incluso vengativamente, pueda parecer, y carente de contexto alguna que otra vez.
Pero eso no les excusa, a los socialistas, de su populista intento de colocarse en el centro del universo político coyuntural. Máxime cuando la podredumbre política del Partido en el poder (más una organización criminal y mafiosa), el PP, una verdadera banda saqueadora de lo público, con tentáculos de toda índole (financieros, jurídicos, policiales, empresariales…), y la cloaca en que han convertido las administraciones e instituciones del país, nos absorbe a todos y nos hunde en la inconsistencia ciudadana y social.
¿Acaso se creen los socialistas el ombligo del mundo? ¿Acaso se creen que el PSOE, su PSOE, por muy centenario que sea, está por encima de la corrupta coyuntura política que nos está llenando de mierda a todos?
¿Qué nos importa a la mayoría la guerra fratricida y de tronos en la que se han metido ellos a sí mismos?
¿Quiénes se creen que son?
Pues eso. Que alguien les apee de su fe salvadora (¡se creen los mesías políticos de este país, y peor aún, lo proclaman!), que alguien les devuelva a la realidad –¡aún estamos esperando un mínimo de autocrítica!-, no vendría nada mal. Y si sólo están dispuestos a hacerlo los podemitas, aun con sus torpes o criticables formas, pues vale. O que se pongan los demás el traje de faena también, después de despojarse de sus hipócritas uniformes, agarren los productos de limpieza y los más potentes desinfectantes y se unan al zafarrancho…
Este país lo necesita, y con toda urgencia.
A la parábola anterior me remito.
Estoy en mi trinchera, cabizbajo, abatido y apenas me queda munición… 



3.
La Semana del Impeachment…
(Y no es una oferta). 

Y ahora resulta que el impeachment  contra la ya expresidenta de Brasil por corrupción política y que la desbancó del poder por aclamación popular,  ha dado con los huesos de quién la inculpó, en la cárcel… por corrupción. (Estoy generalizando los delitos y concentrándolos en un único término, entre otras cosas porque estoy harto de oír, conocer, escuchar, reflexionar, analizar, filosofar y hablar sobre el tema de la corrupción política y su podredumbre. El tema me ofende y me asquea hasta límites entrañables insospechados. Y despierta en mí visceralidades temerarias…).
Pues eso, que el susodicho pájaro, hasta ahora gerifalte de la derechona que gobierna Brasil, está en la cárcel. Y creo haber oído que para un largo tiempo.
Pues resulta que al Presidente de Brasil –exjefe del señalado elemento enchironado-, le han publicado conversaciones incriminatorias, grabaciones intentando sobornar a aquél y otros pájaros del nido –su nido-, para que callasen no sequé sobre no sé qué cuando y cuanto… En fin, lo de siempre.
Y ahora anda el hombre –y toda su caterva de adláteres corruptos-, pendientes de que no le imputen e inicien un proceso de impeachment contra él como el que le endosó el mismo a Dilma Rousseff… 

En EE.UU., ese otro pájaro –naranja en este caso, y no por su exotismo precisamente-, debido a oscuras maniobras pre-electorales, espionaje a sus adversarios políticos, destitución de cargos antes afines, injerencias en las investigaciones de sus agencias policiales y para-policiales, chirriante y sospechosa estrecha amistad con el amado líder ruso Putin, o coqueteos políticos con Corea del Norte (dios los cría y ellos se juntan…), etc. etc., anda al borde de echarse encima todo el aparato estatal yanqui y ser  también carne de impeachement… No caerá esa breva.

¿Y aquí…?
Más de lo mismo, más voluminoso y durante mucho más tiempo. Además de ministros, fiscales generales y fiscales anticorrupción reprobados, horas y horas de grabaciones explícitamente comprometedoras, informes policiales de todo tipo, de la Guardia Civil, la policía, la fiscalía… Aluvión mediático destapando continuamente más y más casos de corrupción, comisiones de investigación –inútiles, tal como estamos viendo-, saqueo de las arcas públicas… Un gobierno y su partido no sólo salpicados por las sospechas de financiación ilegal, prevaricaciones varias, casi un millar de imputados, investigados y encarcelados… Un presidente del gobierno obligado a testificar en el más reciente y mediático del montón de casos de corrupción que le afectan a él y a toda su camarilla, organización criminal, según autos judiciales contrastados.
Y no pasa nada…

        En Grecia llevan varios días manteniendo una huelga general aderezada con manifestaciones y continuos enfrentamientos, bastantes violentos vistas las imágenes, contra los recortes anunciados: 5.000.000.000€ según la prensa.
Aquí los presupuestos generales, casi aprobados gracias al mercadeo y la conveniencia pecuniaria de nacionalistas, para-nacionalistas, patrioteros y demás hierbas, recortan beneficios sociales por esos 5.000.000.000€ y más. Que se sepa y si no surgen sorpresas cuando nos leamos la letra pequeña…
Y no pasa nada…
Bueno sí… Se pone en marcha una inocua moción de censura… Y el resto del mundo político y casi todo el mediático la ataca. Obviando todo lo anterior.
Y no pasa nada…

Pobre moción de censura, cómo te entiendo. Comprendo tu indefensión. Comparto tu frustración.

Eso de la tontería generalizada, como lo llama el periodista Jabois, cuando alude a todo este sinsentido político que nos rodea diariamente, no es sólo tontería… Y además es peligroso.

Hay quien tilda a este país como país de mierda. Y los hay que lo tildan de mierda de país. Elijan ustedes, ciudadanos.
Yo lo tengo muy claro, y mi definición de país anda cercana al ámbito de las dos definiciones anteriores: este país es como una hemorroide. Y la sufrimos en silencio. Un silencio absurdo, indigno, cómplice, cobarde y miserable.
Y así nos va.
¡Qué asco!

jueves, abril 20, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (IV)


ABRIL 2017 



A raíz del atentado terrorista de Estocolmo de hace unos días, en una de esas constantes, reiterativas, recalcitrantes y cansinas tertulias que proliferan de una forma enfermiza en las televisiones y radios, un tertuliano de cuyo nombre no puedo –o no quiero-, acordarme, preguntado por su opinión con respecto a las medidas a tomar, dijo: hay que crear una normativa que restrinja la circulación de los camiones… A lo que el moderador de la tertulia adujo: pero es que el camión fue robado, por lo que cualquier normativa… A lo que el tertuliano añadió: pues reforzar la seguridad de las  cabinas de los camiones…

Y si el moderador hubiese continuado, el tertuliano habría generado algún estúpido argumento más.

No voy a debatir ahora sobre el terrorismo, ni argumentar con hipótesis absurdas para sentar mis argumentos para acabar con tamaña lacra. Creo, sencillamente, que, como en el caso de muchos otros grandes y no tan grandes males de nuestra sociedad global, el origen está en la desigualdad y la perversa geo-estrategia de las potencias dominantes.

A lo que voy.

La sociedad de los parches.

Así la llamo yo.

Generamos una normativa –política, social, económica, tecnológica…-, que, a su vez, genera unas necesidades ficticias, artificiosas, entre las que nos movemos creyéndonos más seguros y que, para colmo, generan a su vez nuevas normativas que vuelven a generar renovadas y aún más ficticias necesidades. Y así deambulamos, en este círculo vicioso de creación de falsas necesidades, generación de normativas, burocracias absurdas y necesidades innecesarias renovadas. Insisto…

Incapaces de atajar los problemas de raíz. Incompetentes para crear estructuras básicas sencillas, lo suficientemente sólidas para no tener que estar parcheando una y otra vez comportamientos absurdos…

Un ejemplo: contra la violencia de género reestructuramos las normativas penales, fabricamos pulseras de control, gestionamos teléfonos de denuncia, vigilancias policiales… Parches. Si coincidimos socialmente todos en que éste es un problema de educación ¿por qué no atajamos por ahí…?

Y así con el 99% del malfuncionamiento social de las comunidades que habitamos.

Pero basta.

Uno se cansa de incidir en lo mismo sin obtener jamás respuesta.

Ahí lo dejo. Al menos por el momento. Ese concepto de sociedad del parche, me resulta tan fundamental, que seguro que vuelvo a él en futuras ocasiones.



En mi pueblo han detenido a dos biólogos adscritos a la Universidad, por un fraude en medicamentos para la cura del cáncer. Ellos se lo guisaban y ellos se lo comían. Con acompañamiento de ansia por la vida de los enfermos que eran timados. No tiene ningún mérito engañar a quien confía en ti. Jugaban con su deseo de vivir importándoles éste una mierda…

Algo inhumano.

Perverso…

Quizás sería un buen castigo para su perversa acción condenarlos a sufrir su propia tropelía.

No tenemos remedio.



 He oído también que los camioneros europeos van a denunciar a los fabricantes de los vehículos que conducen, porque se ha descubierto que, hace tiempo, pactaron, fraudulentamente, los precios de mercado.

Me suena esa cantinela.

¿Queda algún sector de ésta, nuestra vanagloriada y magnificada sociedad occidental, capitalista y de profundas raíces judeo-cristianas, incorrupto…?

Me temo que no.

Frente a toda esta podredumbre gritamos a los cuatro vientos nuestra esencia democrática, solidaria, generosa, honorable, humana… Y conforme a este artificioso espíritu nos dedicamos a parchear de nuevo, continuamente. ¡Falsedades e hipocresías!

Quizás, para tener una oportunidad de progresar verdaderamente, deberíamos plantearnos la evidencia de que es ésta, la propia sociedad que tan correcta y políticamente defendemos, la que es, en esencia corrupta. La que está podrida y genera su propia podredumbre.

Somos tan hipócritas que antes de reconocer que es así, echamos la culpa –muy propio del homo sapiens-, a factores externos a nosotros. Por ejemplo a la malévolamente calificada –tan asiduamente-, naturaleza humana. Rousseau debe estar revolviéndose en su tumba.

Efectivamente no tenemos remedio y está claro que, incuestionablemente, somos estúpidos por naturaleza… Si no todos, al menos muchos.



 Y a los pederastas los absuelven… También es verdad que sobre todo a los que dicen estar amparados por dios. A mí me parece una prueba más e irrefutable de que dios no existe.

Y si existe… Me gustaría tener unas palabras con él.



  Ayer, nuestro amado líder mundial, el gran hermano americano, mandó lanzar una bomba –la madre de todas las bombas, la llaman-, un artefacto poderosísimo, la bomba no nuclear más potente que existe. Y lo hizo, dice, sobre los talibán, esos terroristas afganos sin cerebro que llevan años –demasiados-, reduciendo a cenizas sociales, políticas y culturales, a su propio país.

Según informan, la concepción de la señalada bomba, se puso en marcha en 2003, y estuvo lista para la guerra de Irak siguiente. Aunque no se empleó. A pesar de la mentira continuada y de la perversa propaganda con que nos bombardearon a todos con el inminente peligro de las armas de destrucción masiva en manos de un dictador demente. Por lo visto no fue necesario su empleo.

Quizás este hecho confirme, de una vez por todas y para quien todavía pueda tener dudas, la mentira global de la que fuimos protagonistas, para vergüenza de la historia.

Ahora, parece que los fabricantes de armas, patrocinadores de Trump –entre otros muchos-, se han cansado de esperar. Por lo visto esas bombas y muchas otras, amontonadas en los arsenales, no son rentables. Hay que amortizarlas como sea, y cuanto antes mejor. Y no basta con esas guerras esporádicas que se suceden sin descanso por un no me toques las geoestrategias que te invado… Siria es un ejemplo, el más sangrante, pero no el único.

Ahora, una vez más en una tesitura semejante de polvorines geoestratégicos saltando continuamente por los aires, qué bien les ha venido a los fabricantes, tratantes y traficantes (¿serán sinónimos?), de armas, poder contar con un personaje como nuestro amado líder mundial, el gran hermano americano.

No voy a intentar analíticas geo-políticas de la coyuntura actual… Porque no me apetece ni quiero. Porque resultan tan inútiles como embaucadoras. Porque lo que hacen es revestir de cierta seriedad la perversión de politicastros y politiqueros que, en el mejor de los casos, sólo presentan rasgos sicóticos o comportamientos sociópatas. Y en el peor, no son más que sicópatas violentos.

Volviendo a Trump y a los talibán, y a sus reyertas, cuando reflexiono sobre asuntos semejantes, siempre acudo a ese pensamiento justiciero y cinematográfico que se nos presenta cuando observamos en la pantalla, cómo luchan por el poder y por la fuerza, bandas rivales, gerifaltes antagónicos o simples caudillos barriobajeros. Delincuentes en general y en grado sumo. Pensamos ¡que se maten entre ellos!

Pues eso.

Hasta ahí, bien. Más o menos. O no.

Os cuento:

En mis círculos familiares y fraternales, solemos utilizar un brindis que aprendimos, tiempo ha, de un conocido: ¡Quien mal nos quiera que reviente y que no nos lleguen las salpicaduras!

Do you know what I mean, Mr. Trump?

Pues eso.

Pero las bombas no tienen cerebro y mucho menos corazón.

Y quienes las manejan, tampoco. Es una evidencia incontestable.

Y si no, que se lo pregunten a los civiles y refugiados sirios… Y a tantos y tantos otros refugiados, perseguidos, masacrados… en tantos y tantos conflictos existentes, sustentados por geo-estrategias coyunturales que nos son, a la inmensa mayoría, totalmente ajenas.

Así que, de verdad ¡Qué se maten entre ellos y que revienten! Pero que no nos lleguen las salpicaduras.

Aunque me temo que eso no va a ser así.

Una pena. Y una inmensa tristeza…

  

Pues resulta que va el papa (parece un chiste ¿verdad?), en pleno domingo de resurrección y dice: ¡Jesucristo ha resucitado…! ¿Por qué siguen ocurriendo desgracias?

No me digáis que no van provocando y justificando cualquier reacción. No existe nivel de desvergüenza con el que adjetivar a tamaño hatajo de perversos hipócritas… ¡2.000 años mintiendo, engañando, persiguiendo, torturando, quemando, en nombre de un dios ficticio, creado a su imagen y semejanza…!  ¿Para preguntarse ahora dónde está dios?

¡Caterva de pervertidos hipócritas… y viceversa!

A los papas les ocurre igual que a los presidentes yanquis: da igual el color, la apariencia, los valores que presuman defender, el márquetin que les apoye, las expectativas que levanten, la hipocresía que rezumen o las bondades con las que nos quieran engañar para hacernos partícipes de su perverso negocio… Nunca dejarán de ser lo que son, ni de representar lo que representan.

¿Recuerdan la fábula del escorpión y la rana…?

Pues eso: es su naturaleza.

Con perdón de la Naturaleza. Ya sea el término o el concepto.



Y al hilo de estos personajes (eclesiásticos de todo tipo y santoral), travestidos y falsarios…: últimamente abundan las denuncias de colectivos ultra-cristianos (las viudas de no sé dónde, asociaciones católicas de más allá, etc…), colectivos integristas y beatos que andan denunciando, a diestro y siniestro, con el argumento de sus sentimientos religiosos ofendidos.

Sólo una cosa: ¿Y mis sentimientos –religiosos y no-, ofendidos… continuamente? ¿Y denigrados, perseguidos, torturados, despreciados, vejados y humillados…? Después de miles de años de sangrante marginación de los sentimientos de los demás, deberían, como mínimo, preguntárselo. Porque razonamiento, reflexión, análisis y evidencias conclusivas, sería mucho pedir. ¿Un poquito de introspección? ¿Un poquito de ama a tu prójimo como a ti mismo…? Dicen que lo predicaba vuestro dios, modelo y ejemplo del que presumís ser seguidores… Sí, ese. Ese al que vosotros mismos, crucificasteis.

Lo dicho: ¡Hatajo de pervertidos e hipócritas! ¡Banda de falsarios!



          Se estrecha –aún más-, el cerco a Esperanza Aguirre.

E imputan al tal Marhuenda, uno de sus defensores a ultranza.

¿Debemos entender, por ende, que el cerco se estrecha también a sus jefazos y ex jefazos…? Me refiero a aquellos de la tan cacareada España va bien, la guerra de Irak y el milagro económico.

¿Y a sus voceros también? ¿A ese hatajo de personajillos con licencia para insultar y de ofensiva verborrea? ¿A esa banda de torturadores de la decencia más básica y distorsionadores continuados de la evidencia? ¿A esos mal llamados periodistas, prostituidos por el poder establecido, sicarios de la retrogradación, artistas del bulo y la difamación? ¿A esos peleles con ínfulas, portavoces de la nada, que inundan las páginas de muchos periódicos con las más obscenas estrecheces de miras, fingiéndose no sólo periodistas -que no lo son ni lo han sido nunca-, sino también literatos…? ¿A esos también?

         ¿Se estrecha, verdaderamente, el cerco a todos esos patanes, politicastros y voceros, enquistados en esta sociedad malsana y podrida?

Esperemos.

De lo contrario no habrá justicia. No es que ahora abunde, ni mucho menos, pero la que hay (haberla, haila, justo es reconocerlo), apunta, desde hace algún tiempo, con mayor acierto.

Reflexión a priori: ¿Cómo responde una nación, un país, una sociedad… que al aplicar la justicia descubre que ha sido gobernada, durante años y años, por una mafia, por una patulea de corruptos?

Dejadlo, es una pregunta retórica.

Llevamos muchos años sorprendiéndonos por lo que ya sabíamos y sin hacer nada al respecto.

Ya he hablado de ello. Muchas veces…





Política de palco…

Me da que hoy el Barça no pasa a semifinales. Porque ayer pasó el Madrid. Pero sobre todo por cómo pasó el Madrid. Política de palcos… ¿Acaso alguien duda de su existencia?

¿Qué ha pasado con el fraude a Hacienda de Cristiano Ronaldo? ¿Qué ha pasado con la denuncia –en el seno del escándalo general de la UEFA-, del “amaño” de sorteos?

Nada. Mediáticamente olvidado.

Política de palcos, de la que no hay palco que se libre.

Palcos, utilizados para enaltecer desmedidos y desmesurados sentimientos, para moldear y manipular emociones. Ámbito para exacerbados patrioterismos e independencias varias. Otros ámbitos donde priman los escudos, los himnos y las banderas. Palcos para el negocio turbio y las amistades peligrosas.

Otro ámbito corrupto. ¿Queda alguno libre de pecado?

Y nosotros recibiendo las salpicaduras de otro lodazal inmundo… Uno más. Insisto. ¿Queda alguno libre de pecado?

Somos como avestruces. No tenemos la cabeza bajo tierra, pero la tenemos llena de estupideces… O sea, vacía. Totalmente vacía de verdadero contenido.

Así nos va.

jueves, abril 13, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (III)


Ahora resulta que nuestro amado líder (el mundial, no el nacional ni el comarcal ni el presidente de nuestra escalera, no…), nuestro amado líder global, Trump, ese extraño ser que avergüenza a la especie humana, ha bombardeado (¡perdón ha mandado bombardear, él sólo ladra, manda a otros perros a morder al mundo…!), objetivos militares en Siria…

Resulta, parece ser, que nuestro amado líder global se conmovió hasta el tuétano viendo niños gaseados por la T.V.

Resulta, parece ser –según todas las informaciones-, que Assad, ese otro personaje tan malvado como denostado o defendido mundialmente, empleó armas químicas contra la población civil. Por desgracia una desgracia tan repetida que apenas nos conmueve, socialmente hablando, claro. Recordad que este tipo de ataques se han repetido en multitud de ocasiones, realizados por otros países a los que dicho comportamiento se les pasó por alto por oscuros –o muy claros-, intereses geopolíticos. Personalmente nos afecta y me afecta, y me corroe las entrañas y me mueve a sensaciones y deseos muy políticamente incorrectos. Sobre todo resulta frustrante.

¡Hay que joderse!

Pues parece que al camarada Trump también le afectó la evidencia: esa violencia diaria, sin razón y sin justificación, que se repite constantemente, interesadamente… Por qué le afectó sobremanera y con tan drástico resultado en su reacción, cuando es algo incesante y que continuamente aparece en nuestras vidas hasta formar parte de ellas como hábito social –insocial, mejor dicho-, del mundo… pues no lo sabemos. No sabemos que resorte se habrá disparado en esa mente privilegiada que es nuestro amado líder global…

O sí lo sabemos. Sí, lo sabemos. Está muy claro:

Las oscuras relaciones entre Putin y Trump han salido a la luz.

Los fabricantes de armas, soporte deleznable de personajes deleznables y políticas más deleznables aún, como las del propio Trump o EE.UU. en general, entre otros muchos, tan ansiosos como siempre, han presionado hasta el punto actual. La guerra es su negocio.

Assad siempre ha sido y será sacrificable. Ayer era necesario, después se convirtió en un incordio político. Pasó luego a ser de nuevo pieza positiva y otra vez al lado oscuro de la política coyuntural. Y así estamos y seguiremos mientras Siria siga siendo moneda de cambio o pieza geoestratégica necesaria… para no se sabe qué exactamente. O sí. Se sabe pero se obvia.

Putin necesita estar ahí, siempre en el candelero y demostrando su poder a nivel del mundo mundial. Es una forma de ocultar sus miserias y sus políticas, tan deleznables como las de Trump.

Y así están las cosas.

Basta hilar un poquito para descubrir el engaño de unos y de otros. No hace falta ser muy inteligente. No es precisamente la inteligencia la que mueve le historia, y mucho menos la geopolítica.

No nos engañan.

El quid de la cuestión está en lo que ese continuo engaño pueda generar en nosotros.

¿Y la O.N.U.? Un adorno político-global para acallar nuestros remordimientos político-globales. Luce de maravilla, queda muy bien y es muy políticamente correcta. Pero casi todos se la pasan por forro. De nada sirve.

Y nosotros tampoco estamos haciendo nada.

¿Recordáis aquello de la banalidad del mal, de Hanna Arendt? ¿O a Einstein cuando dicen que dijo… El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por aquellos que observan sin hacer nada. Lo que viene a ser lo mismo?

         Pues eso…

jueves, abril 06, 2017

Brevedades y exabruptos DIARIO DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA (II)


30/03/2017…

Oigo en la radio la enésima reedición de unas palabras recientes de nuestro amado y más votado líder: No estoy a favor de los vetos ni de las fronteras…
         ¡Qué altura de miras! Ahora entiendo que se le haya premiado su oratoria, su gran e indudable oratoria…
         Cuando dice vetos ¿A cuáles se refiere? ¿A los que continuamente y por decreto ley -en la mayoría de los casos-, ha ido levantando con la complicidad de sus mayorías o la hipocresía de sus aliados coyunturales?
         Y cuándo dice fronteras ¿a qué tipo de fronteras se refiere? ¿Fronteras físicas, mentales, políticas, sociales, económicas… espirituales? ¿A levantar muros o vallas o a derribarlos? ¿Habrá sido poseído nuestro amado y más votado líder por algún espíritu librepensador que -¡al fin!-, le ayude a ver la luz al final del túnel por el que tan sabiamente nos conduce desde hace tantos años?
         Pues va a ser que no. Nada de  posesiones ni  iluminaciones. Tan sólo una nueva demostración de la deriva oratoria de tamaño personaje. Una nueva ofensa a la inteligencia.
De vergüenza ajena…
        

Y al hilo de lo anterior, se pregunta uno el porqué de no condenar este tipo de flagrantes y ofensivas hipocresías oratorias y sí, por ejemplo, chistes con referencias a la muerte de Carrero Blanco y otros twits –graciosos o de mal gusto-, en definitiva inocuos.
Se pregunta uno cómo puede ser perseguida y condenada la libertad de expresión y no el populismo y la demagogia trasnochada de nuestro amado y más votado líder (por ejemplo, y en representación de todo su partido), y de tantos y tantos políticos y politicastros, analistas, tertulianos, presidentes de todo tipo, empresarios, sindicalistas, artistas (por llamarlos de algún modo…), que inundan y ahogan nuestra realidad mediática, política y social.
¿Alguien puede explicar la condena a Casandra, la twittera? Es más ¿alguien puede argumentarla? ¿Se puede inhabilitar por siete años a una persona por un twit  y por uno –sólo uno-, a quién ha sido acusado de independentista y secesionista? ¿Se puede condenar a uno o más años de cárcel a una o un twittero por sus chascarrillos –sean de buen o mal gusto-, y a sólo cuatro o seis años a banqueros y exministros corruptos, y con demostrado currículum de delincuencias varias inclasificables?
¿Es eso justicia?
¿Es esa justicia verdaderamente igual para todos?
La pregunta lleva implícita la respuesta.
Cuestión de evidencias.

La libertad de expresión ha sido tildada de perro-flauta. Y como tal es perseguida por una justicia que se precia de ser seria, ecuánime, imparcial, igualitaria… impartida por quienes no son serios, ni ecuánimes, ni imparciales… Más bien al contrario. Y no creen en la igualdad de los ciudadanos ante esa justicia.
¿2 años de cárcel por una serie de twitts y 6 ó 4 años por el caso Bankia?
A partir de ahora, al político o personaje público o periodista o simplemente ciudadano que sustente la igualdad de todos ante la ley, debería aplicársele precisamente esa ley, en su grado más contundente, por la ofensa que dicha afirmación supone contra la inteligencia y la dignidad ciudadanas, por incitación al odio, por discriminación, por enaltecimiento del terrorismo… aunque sea sólo sea verbal o emocional.
Tenemos en este país y en esta coyuntura, los mejores cómicos, los más finos payasos, los más inteligentes bufones… Y lo único que se nos ocurre es encarcelarlos, inhabilitarlos, perseguirlos en una absurda caza de brujas…
Así nos va. Así nos luce.
No tenemos remedio.


¿Y la nueva izquierda?
Pues ni es nueva y, a veces, tristemente, es muy poco izquierda.
Después de destruir la ilusión creada con su fulgurante emergencia desde las calles, después de atomizar aún más la división de esa misma izquierda, y de responder al suicidio socialista (aunque renazca, nunca volverá a representar el PSOE lo que representó), con contenidos espesos y formas obsoletas… Después de demostrar su incapacidad para adaptar su idiosincrasia –sin olvidar su origen-, al contexto político actual y la actual coyuntura social,  de crear las mayores expectativas de cambio que nunca se dieron y de transitar desde entonces de incongruencia en incoherencia (ayer la enésima: NO a la transformación en partido de la confluencia catalana. Primero sí, después no y luego sí otra vez, para decir que no de nuevo…), después de una nueva y mediocre puesta en escena política... ¿Qué coño está haciendo la fuerza que debía liderar el cambio en este país? ¿Más de lo mismo?
¿Pretendéis hacer la revolución antes de ganar la guerra? Olvidadlo. Eso no funcionó y no va a funcionar tampoco en esta coyuntura.
Viniendo de un intitulado y sin estudios como yo, la aseveración que siempre he mantenido de que un título universitario no garantiza absolutamente nada (ni presencia, ni prestancia, ni señorío, ni oratoria, ni sabiduría, ni talante, ni solidaridad, ni altura de miras… Ni inteligencia), teniendo eso en cuenta mi siguiente reflexión quizás carezca de autoridad moral para ser, en este contexto, aceptada, pero… Si esta es la clase de política que enseñabais en la universidad, la clase de política que estáis dispuestos a llevar a término, la clase de política que sois capaces de hacer, entonces haceros y hacednos un favor: retiraos y dad la posibilidad a otros con otras miras, estrategias y animosidades.
Alguna vez tenemos que acertar. A pesar de cómplices y cobardes votantes.
Dad la posibilidad a otros de ganar la guerra… y luego ya hablaremos. De la revolución y de cualquier cosa.
Si bien es verdad que a nuestro amado y más votado líder se la suda y se la pela todo –o casi todo-, una verdad indiscutible, eso no significa que se deba trabajar para que a los demás, dado el panorama político y social actual y con actuaciones como las observadas y sufridas últimamente en vuestras filas, también llegue un momento en que todo nos la refanfinfle o nos importe una mierda…
Nos va la supervivencia social y política en ello.
Haced el puto favor de comportaros como los que decís ser y presumís de ser: el motor del cambio, la única y verdadera oposición…
Y vosotros, socialistas del PSOE, absteneros de todo lo anterior. Absteneros que es lo vuestro. Vosotros, socialistas del PSOE, no sois nueva izquierda. No sois ni izquierda.

Y la violencia de género invadiendo los telediarios día sí y día también. Cada vez con más saña. Con inusitada perversión. Amparada por la pasividad de la clase dominante, que prefiere aplicar leyes mordaza (por cierto derogadas o, dependiendo de la cobardía institucional de cada partido, sólo modificadas…), que prefiere perseguir a twitteros con mal gusto o raperos y aplicarles castigos ejemplares, antes que perseguir a corruptos, pederastas con sotana, las propias violencias de género, escandalosas y nefastas privatizaciones, políticas de palco, nepotismos, nacionalismos integristas…
Mucho me temo que con el imperio de la educación, si es posible y cuando sea posible, no nos va a bastar…
¡Ni mucho menos!

…05/04/2017

Pero… ¡Aleluya! ¡Estamos salvados! ¡Apareció el corrupto presidente de la comunidad murciana para, emulando a algún que otro arquetípico mesías, entregar su vida política y vocación de servicio –es decir, renunciar a su poltrona-, para salvar a los murcianos del tripartito…!
Dos aclaraciones:
1. Como murciano de origen –por mis abuelos maternos-, me siento avergonzado por tamaño  personaje. Aunque, todo hay que decirlo, esta sensación de vergüenza por la denigrante, degenerada y perversa coyuntura a lo que nos somete la multitud de políticos de la calaña del tal Pedro A. Sánchez, sean de donde sean y vengan de donde vengan, no debería sorprenderme lo más mínimo. Porque además de oriundo de Murcia, soy catalán de nacimiento y mallorquín de adopción. Vamos que Yo nací en el Mediterráneo… Un Mediterráneo muy mafioso, visto lo visto. Debería rebuscar en mi árbol genealógico. No me extrañaría descubrir algún vínculo valenciano.
2. Y como ciudadano apellidado Sánchez, también. Personalmente afectado y ofendido.
Anoche, sin ir más lejos, aquí, en la llamada Isla de la calma… un policía local, testigo en el caso Cursach (macro caso de corrupción en la noche y el ocio baleares, un caso plagado de amenazas de muerte y testigos protegidos), conduciendo su automóvil, fue amenazado por individuos armados que le rodearon con sus motocicletas.
Es lo que hay.
Hace tiempo alguien me sentenció: La diferencia entre la mafia italiana y la mafiosidad balear, entre Sicilia y Mallorca, es que aquí no hay muertos…
Al tiempo.
Hay que joderse…


Anoche fui testigo del patetismo de ese exministro de ángeles aparcacoches, vírgenes laureadas y homenajeadas con medallas, ese exministro integrista cristiano que, como alto representante de ese hipócrita colectivo que no predica nunca con el ejemplo e impone su doctrina con obligatoriedad ajena pero nunca propia, ese exministro esperpéntico, de vergüenza ajena, facineroso y fascistoide, al que acusan de fundar una policía política dedicada, desde ese lugar que llaman las cloacas del estado, a espiar y atacar con probatorias falsas, a sus adversarios políticos…
A ese, sí. A ese… Jorge Fernández. Ese…
Y digo patético, sí. Me pareció eso, patético. Intentando justificar lo injustificable y presentándose como víctima de una sórdida conspiración urdida contra su persona, que le presenta como artífice de unos comportamientos políticos que no desmerecerían ni un ápice de aquellos lodos nazis o estalinistas, referencias con las que gusta acusar a sus adversarios políticos… Cree el ladrón que todos son de su condición.
Lástima las maneras de ese tal Rufián (que presume de izquierdista y republicano… al menos así se autonombra el partido al que pertenece), maneras chulescas de puesta en escena esperpéntica. Lástima digo, porque razón, tiene más razón que un santo. Que un santo de esos a los que se encomienda desmesurada y enfermizamente el exministro investigado… En una comisión sospechosamente dinamitada, descaradamente por el Partido Popular (o Populista) y desde la sombra por el PSOE (o Partido socialista-populista).
Nada une más que un enemigo común. Ya sea real o inventado. O incluso de la misma calaña que el resto de enfrentados. Y ya sabemos que, por cuestiones electoralistas y sectarias, en la coyuntura actual, el catalanismo independentista (tan corrupto como cualquier otro -ismo…), se ha convertido en el enemigo público nº1 para PP y PSOE. Cuestión de votos. Más patetismo.
En resumen, que un comportamiento más de esos que, en otros lares, supondrían dimisiones, inhabilitaciones, incluso pena de cárcel (estamos hablando de las cloacas del estado…), revierte su postura y se transforma en arma arrojadiza contra quienes acusaban al santo ministro amante de vírgenes y ángeles: y se convierte en una conspiración contra un exministro intachable.
Pues táchese intachable. No procede.
Situaciones como ésta, se han dado, se dan y se repiten con tal asiduidad, que ya no resultan sencillamente sospechosas… sino convictas y confesas.
Recordemos que nos gobiernan la corrupción, la mafia, el integrismo neoliberal, la mentira compulsiva, la impunidad y el esperpento más carpetovetónico… Y todo ello -lo que es peor y más alarmante-, al amparo electoral de cómplices y cobardes.
La ciudadanía de este país ha perdido la dignidad personal y el orgullo ciudadano.
No me cansaré de insistir en este punto.
Es primordial. Fundamental.
El resto es irrespirable. Y resulta agobiante. Asfixiante. Y su hedor, insoportable…


Una observación: desde que se estrecha el cerco –con las últimas y más esclarecedoras y contundentes acusaciones por corrupción, a Dña. Esperanza Aguirre y su Partido Populista (del que es la más populista de sus representantes), la susodicha no ha vuelto a decir ni mu. Anda a salto de mata intentando evitar las acometidas de los periodistas y agazapada no se sabe dónde, a la espera de no se sabe qué.
         Se estrecha el cerco, o eso parece, aunque más cercada que en su charca repleta de tantos y tantos adláteres, protegidos y/o promocionados que le han salido rana, no podía estar ya. Al menos a ojos de cierta ciudadanía vejada por sus comportamientos facinerosos y chulescos y sus neoliberalidades varias, tan cercanas al esperpento y la ofensa, tanto oral como material.
         Poco a poco todos esos personajes y personajillos, tan redundantes en nuestro acontecer consuetudinario de ciudadanos de a pie, van siendo retratados, mayoritariamente de perfil, y enclaustrados en celdas cuyo derecho a usufructo se han ganado a pulso… y a nuestra costa. A costa de nuestro sufrimiento social y político.
¿Para cuándo el resto? 


Anduvieron en mi pueblo, no hace mucho, los gerifaltes populares populistas (y viceversa), a la greña por un quítate de esa poltrona que la quiero para mí. Vamos que se rifaban los puestos claves en la cúpula del partido a nivel regional y comarcal. Lo de siempre y como siempre: que si ningunearon a unos, que si marginaron a otros, que si responsabilizaron a unos de su corrupción sistémica, que si alabaron a otros por su momentánea honorabilidad (aún no los han pillado…), que si se lanzaron unos cuantos cuchillos a la espalda y no todos dieron en el blanco, que si hay que librarse del tripartito, que si hay que salvar a los isleños de las garras de estos sociatas, nacionalistas y extremistas que nos gobiernan ahora… Lo de siempre y como siempre.
         El tripartito… Socialistas populistas, extremistas radicales y nacionalistas de izquierda. De eso nos quiere salvar la derecha isleña, mafiosa y corrupta como nunca. O como siempre.
         Socialistas populistas… Sin comentarios.
         Extremistas radicales… Que me lo definan, por favor.
         Nacionalistas de izquierda… Nunca he entendido este concepto. O se es nacionalista o se es de izquierda, pero ambas cosas, como que no. Reflexionen seriamente, por favor.
         Y no se esfuercen, señores (¿señores?), del PPP, ni se empeñen en destruir al tripartito. Lo suelen hacer ellos solitos. Se bastan y se sobran ellos para autodestruirse.
         Pues lo dicho, que ya tenemos en mi pueblo al Partido Popular Populista reconstituido. Ya podemos dormir tranquilos. O no. Porque son los mismos perros con distinto collar. Sabemos de qué pata cojean. Y sus ladridos y mordiscos ya los conocemos. De sobra.